El nutrido almanaque electoral anota para mañana una nueva entrega: las PASO para gobernador en San Juan. Las encuestas dicen que no habría imprevistos y que Sergio Uñac vería consolidado su proyecto de reelección y su lugar en el PJ de los jefes provinciales. De hecho, además, refuerza su nombre en el amplio juego de cálculos y especulaciones que cruzan al peronismo. En los últimos días, volvió a circular la idea de su candidatura a vice de Roberto Lavagna, algo que en las cercanías del ex ministro de Economía entienden como parte del juego pero niegan antes que nada por extemporáneo.

El caso de Uñac es llamativo porque es reconocido –en el peronismo y también en despachos del gobierno nacional- como un representante de la «nueva generación» de gobernadores –los sub 50-, con tiempo de sobra para la pelea nacional, afirmado como jefe territorial y de su partido, y de perfil moderado. Es a la vez un caso ilustrativo de la disputa nacional, aún borrosa, del peronismo a escala nacional: ¿modelo de la unidad de todos o referencia para el PJ que busca trascender al kirchnerismo?

El gobernador sanjuanino logró reunir a la mayoría del PJ provincial alrededor de su proyecto reeleccionista. Es el único candidato del frente peronista en las PASO, algo que se replica en el resto del tablero: son primarias sin competencia interna en todas las fuerzas, lo cual las transforma en una especie de súper sondeo camino al comicio definitivo del 2 de junio. Sólo en algún municipio habrá internas de interés, para terminar de ajustar los tantos con sectores locales más vinculados a José Luis Gioja, que ocupó tres veces consecutivas la gobernación. Su sucesor, como se ve, trabajó fuerte para afirmarse partidariamente.

El gobernador de San Juan, Sergio Uñac (NA)

El gobernador de San Juan, Sergio Uñac (NA)

Más allá de las fronteras provinciales, desde los sectores del PJ alineados con Cristina Fernández de Kirchner –incluido Gioja, titular del Consejo Nacional- buscan presentar la experiencia sanjuanina como un ejemplo útil de unidad de todos para enfrentar a Mauricio Macri. No es lo que piensan otros gobernadores: Alternativa Federal rechaza el modelo de unidad con eje en la ex presidente y otros jefes provinciales esperarían asegurar sus distritos antes de definir apoyos nacionales.

Es en esa franja amplia donde volvió a circular con más fuerza, esta última semana, la hipótesis sobre una fórmula que sume a Uñac como vice de Lavagna. Esa especulación anota como impulso el resultado que esperan en las PASO de mañana, y hasta destaca la feliz coincidencia del próximo capítulo: en San Juan se vota veinte días antes de la fecha establecida para anotar los candidatos nacionales. Sería una situación casi dramática que para entonces no estuvieran definidos Lavagna y su dupla. Pero no falta imaginación.

Cerca de Lavagna, sin enojo pero también sin vueltas, rechazan que esté hablado algo por el estilo. Por supuesto, mantienen que el ex ministro todavía no resolvió competir, aunque se mueve en función de la candidatura. «Primero hay que definir qué tipo de fuerza construimos. En eso está trabajando y es lo que va a definir sus pasos. Después, se verá cuál es el candidato o la candidata a vice», dice una fuente. En otras palabras, una dupla con un gobernador o cualquier otro referente peronista daría un perfil casi exclusivamente PJ federal. Y diluiría o negaría un entendimiento con socialistas, el GEN y radicales críticos de Cambiemos. Es un juego que por ahora parece abierto.

Roberto Lavagna

Roberto Lavagna

El kirchnerismo ve con inquietud el movimiento que se está produciendo en el peronismo de los gobernadores –no únicamente los más jugados con Alternativa Federal-, pero al mismo tiempo prefiere mantener cierta cautela declarativa, como en rigor viene haciendo con Sergio Massa. Los operadores más cercanos a la ex presidente –jefes de La Cámpora y otros como Alberto Fernández, desde hace un par de meses- trabajan en acuerdos con jefes provinciales del PJ para cerrar acuerdos locales y dejar abierto el tema de las listas nacionales.

Hay movimientos llamativos. El último, en Tucumán, donde el candidato a intendente de la capital provincial por el kirchnerismo se bajó de la carrera para favorecer al postulante de Juan Manzur. El gobernador, a su vez, ya había dado el giro de regreso a la vereda kirchnerista con apoyo público a la ex presidente. Ocurre que sigue desafiante José Alperovich, por afuera del PJ oficial y con reiterado uso de la marca CFK.

Alperovich ya venía jugando fuerte desde fines del año pasado y tuvo entonces un promocionado encuentro con la ex presidente. Desde las oficinas del ex gobernador difundieron una foto con la senadora, que recién en el último tiempo desde el Instituto Patria desmintieron como gesto: señalan que la imagen es del invierno anterior a la cita de diciembre en el Congreso.

Este tipo de movidas, como las que ya cerraron en otras provincias o están en curso, como Entre Ríos en el primer grupo y el Chaco en el segundo, registran conversaciones directas con los gobernadores y tratativas desarrolladas por nuevos y repuestos operadores, según se deja trascender sin problemas.

Otros es el caso de Córdoba. La renuncia del candidato kirchnerista a gobernador generó fuerte impacto: Juan Schiaretti lo atribuyó a las siempre malas perspectivas del kirchnerismo en la provincia –una decisión exclusivamente K para evitarle un mal trago a la ex presidente- y dijo que no hubo acuerdo alguno. La competencia local habló de pacto: lo viene diciendo Mario Negri. Lo cierto es que la decisión fue atribuida a la ex presidente.

Pablo Carro ex precandidato a gobernador de Córdoba

Pablo Carro ex precandidato a gobernador de Córdoba

De todos modos, el gran interrogante, espontáneo o alimentado, sigue siendo qué hará ella misma finalmente. Todos sus pasos están orientados a la afirmación de su proyecto. ¿Y si no es candidata? ¿Podría ampliarse a todos, incluido Lavagna, el concepto de unidad? Ni siquiera en el peronismo hay una respuesta única, entre otras razones porque todo dependería de la intensidad de su papel –y de la huella- en el armado general.

Fuentes peronistas poco proclives a tales especulaciones señalan, al revés, los condicionantes que consideran de mayor peso para su estrategia: el frente judicial -incluida la situación de su hija-, su gravitación personal en la pelea de mayor impacto –Buenos Aires- y la necesidad de sumar legisladores nacionales para aumentar su volumen en el Congreso.

En el Congreso, precisamente, se registraría a mitad de semana una nueva entrega de «coincidencia táctica» de los distintos sectores del peronismo para confrontar con el Gobierno. Una sesión especial, para forzar costos al oficialismo, es empujada por kirchneristas, massistas y federales. Una señal preocupante para el Gobierno, que indica las pocas chances de aprobar proyectos este año. También, una foto que difícilmente pueda ser interpretada fuera de la tan conversada grieta y sus veredas.