Nacionales Política

El juego del Gobierno con el calendario electoral que aterra al peronismo

Plan de máxima, repetir el 2015 pero no el 2016

El tono de la conversación en la cúpula pasa por consignas de este tipo: 1) hay que repetir el 2015; no da para más, o sea precipitar un ballotage con lo que se tiene y tratar de ampliar la diferencia de ese año, que superó apenas el 2 % de los votos. ¿Se logra eso en los 29 días que hay entre la primera y la segunda vuelta? Mejor ir preparándolo desde ahora, buscando alianzas para un eventual gobierno, que supongan un loteo de ministerios comprometido por adelantado. Aquí se separan las aguas entre los puros y los heterodoxos, los que quieren cerrar las compuertas, más cerca del marcopeñismo de la mesa chica, y los aperturistas. 2) Lo que no hay que repetir es el 2016. Esta vez quizás convenga cerrar filas en torno a un acuerdo que permita hacer lo que no se pudo: reforma previsional y reforma laboral. Lo ofrecieron Ernesto Sanz y Miguel Pichetto a Olivos, apenas asumió Cambiemos, pero aquella vez lo rechazaron. Un acuerdo de ese tipo es lo único que, en la lógica del gobierno, puede asegurar las condiciones de recuperación para un país que tendrá algo parecido al déficit cero (si no se cuentan las retenciones con plazo fijo, la suspensión de la actualización de balances por inflación y los intereses de la deuda, que suman algo así como 4,5/5% del PBI) y todas las provincias menos, una, con superávit fiscal.

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