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El Gobierno apuesta a la «cajita feliz» de la Anses: más de $135.000 millones para que la economía repunte

Desde el miércoles 17 de abril, día del anuncio del «plan Alivio», hasta las 9 de la mañana de este viernes, el Gobierno llevaba entregados 1.066.181 créditos Anses, los préstamos online a tasas del 50% que el ente previsional entrega a la carta a jubilados, pensionados, titulares de AUH y trabajadores en relación de dependencia que cobran asignaciones familiares y ganan hasta $46.191.

El dinero fresco, en forma de préstamos a 24, 36 y 60 meses, va a financiar consumo de clases trabajadoras y medias bajas: a pagar cuentas, a comprar algún electrodoméstico, a solventar un arreglo en la vivienda. Es un recurso que el Gobierno usó con singular éxito en la previa de la campaña electoral de 2017 y que ahora aceitó: en menos de 20 días ya entregó un tercio de los 3 millones de préstamos que dio hace dos años, en la previa de las elecciones legislativas.

Estos préstamos se gestionan por Internet y se depositan en la cuenta del beneficiario a las pocas horas del trámite. Esa facilidad de gestión llevó a que el FGS ya haya colocado unos 25.000 millones de pesos en los bolsillos del millón de familias, que los devolverán en cómodas cuotas fijas con descuentos en sus recibos de haberes. ¿Parece mucho? El ente previsional tiene previsto llegar a los 124.000 millones de pesos en financiamiento a jubilados, pensionados, trabajadores que cobran asignaciones familiares y beneficiarios de AUH. A este ritmo deberían llegar a unas cinco millones de familias de ingresos medios y bajos.

Los créditos son aprovechados eminentemente por los sectores de menores ingresos. Según los datos oficiales, casi ocho de cada diez préstamos se entregaron a titulares de AUH: 772.060 beneficiarios ya gestionaron su préstamo de hasta $12.000 por hijo, para devolver en dos o tres años años a una tasa de entre 49 y 54%. Los trabajadores en relación de dependencia que cobran asignaciones familiares gestionaron 244.433 préstamos de hasta 12.000 pesos. Los jubilados y (pueden obtener hasta $200.000 a devolver en hasta 60 meses) solicitaron 85.789 créditos.

El ministerio de Interior agregó otra zanahoria con el programa Mejor Hogar, que subsidiará arreglos de viviendas y conexiones de servicios a familias con ingresos de hasta cuatro veces el salario mínimo ($50.000 actuales). En junio abrirá la inscripción para entregar 5000 cupos, que permitirán comprar materiales a mitad de precio en más de 1000 comercios adheridos, con un tope de 20.000 pesos. Las familias que gestiones créditos Anses podrán acceder a este beneficio adicional: según los datos oficiales, el 60 por ciento de los préstamos otorgados por el ente previsional hasta el año pasado tuvieron como destino este tipo de construcciones y arreglos, que permiten dinamizar la actividad con presupuestos relativamente módicos. El Gobierno irá a buscar a esos tomadores de financiamiento para que se sumen al Mejor Hogar.

A esa millonada de plata se sumarán otros 10.000 millones que el FGS pondrá para bajar la tasa de los créditos hipotecarios Procrear a 7,5% más UVA. El ente que administra los fondos estatizados de las AFJP en 2008 tiene la obligación de destinar hasta el 5% de su cartera a invertir en infraestructura y vivienda y eso deja disponible esa cantidad de dinero para colocar fondeo en los bancos púbicos (Nación, Provincia y Ciudad) a tasas de en torno al 5,5% más UVA, para que estos vuelquen esa masa de fondos a quienes anhelan la casa propia.

Los créditos Procrear parecen, en esta ocasión, destinados a una clase media alta, con ingresos más elevados que en las ediciones anteriores. En 2016, cuando la gestión de Mauricio Macri relanzó el programa de crédito hipotecario que había ideado en 2012 el kirchnerismo, acotó su alcance a una clase media baja (hasta cuatro salarios mínimos). La lógica era ayudar con un subsidio a quienes tuvieran dificultades para acceder a un préstamo UVA. Se suponía que quienes ganasen más que cuatro veces el Salario Mínimo Vital y Móvil podían arreglárselas solos con el banco.

La devaluación de más del 50% y la suba de tasas de interés del último año cerró la canilla del crédito para la clase media y liquidó uno de los caballitos de batalla con los que el Gobierno podía mostrar cercanía a esos votantes. En las condiciones actuales, para sacar un crédito hipotecario en el Banco Nación a 30 años y poder comprar una vivienda de 100.000 dólares, una familia debe afrontar una tasa del 11,5% más UVA. Para eso, debe demostrar ingresos por 145.785 pesos mensuales.

La realidad impuso cambios. Los próximos 10.000 cupos del programa Procrear para acceder a una vivienda estarán disponibles para familias con ingresos de hasta 87.500 pesos actuales (siete veces el Salario Mínimo). Podrán comprar casas valuadas en hasta 140.000 UVA, o 108.000 dólares. Para eso, contarán con un subsidio de hasta 18.000 UVA, o 650.000 pesos de hoy.

La «cajita feliz» de la Anses parece así direccionada para abarcar a todos: créditos rápidos para las familias menos pudientes y préstamos hipotecarios para las que tienen capacidad de ahorro y pueden, todavía, soñar con llegar a su vivienda.

En el ente previsional remarcan que todo esto se hace sin quemar las naves. El FGS tiene que cumplir con determinados parámetros para direccionar sus inversiones. Casi el 60 por ciento de la cartera de 1,8 billones de pesos (46.054 millones de dólares, al 28 de febrero pasado) estaba invertida en títulos públicos. Por eso, el ente previsional no presta a tasas negativas y quienes quieran un crédito Anses debe afrontar una tasa de 50%, más barata que la de mercado pero unos 10 puntos superior a la inflación esperada.

Así y todo, esos miles de millones de pesos son una mina de oro para un Gobierno que, en un contexto de ajuste presupuestario y de falta de acceso al mercado, necesita dinamizar la economía para aumentar sus chances electorales.

La entidad que dirige Emilio Basavilbaso también destaca el «aporte» de los privados. La Anses cerró una serie de descuentos con supermercados y comercios sin poner un peso. La recesión, dicen en el Gobierno, hace que las grandes cadenas financien esos beneficios para atraer clientes y, por qué no, contar con el poderoso mailing de los 18 millones de personas que cobran algún beneficio del ente previsional.

La economía y la política se complementan. Allá por julio de 2016, un convenio entre Jefatura de Gabinete y Anses permitió a ambas dependencias compartir sus bases de datos. La campaña electoral llegará allí adonde haya un crédito Anses, un préstamo Procrear, un subsidio Mejor Hogar o un simple descuento en el supermercado por pagar con la tarjeta vinculada al haber jubilatorio.

 

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