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El asesino Robledo Puch podría quedar en libertad tras 44 años de prisión

Un fallo de la Corte bonaerense prepara la libertad condicional del autor de 36 delitos que incluyen once homicidios a sangre fría, violaciones, raptos y robos.

«Que Carlos Eduardo Robledo Puch pase a un régimen menos riguroso para que se vaya preparando para la libertad», dice el último párrafo del fallo de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires luego de un pedido del defensor de Casación Ignacio Nolfi.

Este fallo es el principio del fin de los 44 años de cárcel que lleva cumplidos Robledo Puch. Tenía 20 años cuando la policía le cayó encima, y muy pocos en esos convulsos años 70 podían creer que tras esa máscara aniñada se ocultara el mayor asesino de la historia del país.

Su última salida del penal de Sierra Chica, al que entró en 1977, fue el 10 de mayo de este año: un corto viaje desde su celda, en el pabellón de los homosexuales (lo es, aunque no tiene pareja), hasta la Asesoría Pericial de San Isidro para que una serie de estudios médicos comprobaran su estado de salud.

Fue condenado a cadena perpetua por 36 cargos: diez homicidios calificados, un homicidio simple, dieciséis robos calificados, dos raptos, dos tentativas de violación y cinco hurtos menores, perpetrados entre mayo de 1971 y febrero de 1972.

Hasta ahora, todos los pedidos de libertad condicional naufragaron ante la opinión de los camaristas Oscar Quintana, Ernesto García Marañón y Gustavo Herbel: «Nula capacitación educacional y laboral, marcado desinterés por estudiar y educarse, y carencia de contención en el afuera: desde que su madre murió (1993), nadie lo visitó».

En sus 44 años de cautiverio sufrió varios brotes psicóticos, y los peritos lo encuadraron en «una perturbación esquizoide que lo hace creerse libre de todo mal y de toda culpa».

En 2001, disfrazado de Batman, incendió un taller del penal, se proclamó ser «el sucesor de Perón» y prometió matar al presidente de turno. El experto perito Osvaldo Raffo lo definió como «un psicópata cruel y desalmado, egocéntrico, desconfiado, narcisista, peligroso a nivel superlativo, e incapaz de adaptarse a la sociedad. No está loco: es un perverso».

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