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Dólar, inflación y actividad económica: cómo ve el Gobierno los próximos meses de tormenta

La tormenta llegó para quedarse y al Gobierno solo le queda esperar hasta que amaine. Los datos de los meses de abril y mayo, los últimos oficiales, ya mostraron fuertes caídas en la actividad, que estuvieron provocadas principalmente por la sequía más fuerte de los últimos 50 años. El derrumbe del agro, desde ahora, será acompañado por el resto de los sectores económicos por efecto de la devaluación. El repunte recién podría llegar en la última parte del año, aunque dependerá «de lo que pase en el mundo», según dicen en la Casa Rosada.

Las figuras con las que el oficialismo eligió identificar al desplome de la actividad en mayo, que fue de 5,8% interanual según el Indec, fueron «peste» y «tormenta perfecta». La Casa Rosada señaló cuatro razones que derivaron en la caída más fuerte de la actividad de toda la administración de Mauricio Macri.

En primer lugar, y por el momento la más relevante, es la sequía que aminoró la cosecha de soja, uno de los habituales proveedores de dólares para la economía durante las primeras mitades de cada año. En abril y mayo, la actividad en los campos cayó 30 y 35% respectivamente. Fue tan grande el declive que el Palacio de Hacienda considera que «sólo con lluvias normales el año que viene te asegurás entre 1 y 1,5% de crecimiento«.

En segundo estuvo la turbulencia financiera. «La volatilidad en los mercados internacionales implicó una devaluación del peso, una suba de tasas de interés y de riesgo país», resumió el secretario de Política Económica de Hacienda, Guido Sandleris, en diálogo con TN.com.ar. La suba del dólar y el incremento en la tasa que determinó el Banco Central, que complica el trabajo de las pymes por el encarecimiento de los créditos, son los factores que empezarán a pesar más en los meses siguientes.

El tercer shock que reconoció el Gobierno fue un cambio de condiciones del comercio exterior, que perjudicó la balanza de compras y ventas con el exterior. «Se encareció el precio del petróleo que es un bien que importamos y cayó el de la soja, un producto que exportamos», explicó Sandleris.

El último factor es cercano: Brasil. El parate en la actividad de transporte en ese país afectó la producción de las fábricas automotrices argentinas por no poder contar con autopartes y piezas de origen brasileño. «Hay un menor crecimiento en Brasil y una mayor incertidumbre política«, explicaron desde la cartera económica. El Estado vecino es, con todo, el principal socio comercial argentino.

Recién hacia fin de año hay perspectivas de que la economía empiece a repuntar, afirman fuentes oficiales. La proyección final de crecimiento rondaría el 0,5% o 0,6%, cerca de la mitad del 1% que preveía el oficialismo en el adelanto del Presupuesto 2019 enviado al Congreso en las últimas semanas.

Dólar, inflación y el acuerdo con el FMI

El Palacio de Hacienda considera que la asistencia financiera del Fondo Monetario Internacional servirá como una suerte de «bastón» para atravesar la turbulencia, ya que le evitará tener que tomar deuda en el mercado, que hoy sería mucho más cara para el país que hasta hace tres meses. «El acuerdo con el organismo se realizó una vez que el financiamiento externo no fue suficiente por la volatilidad financiera», comentó Sandleris y dijo que les servirá para «converger más rápido al equilibrio», es decir la eliminación del déficit.

«A medida que vayamos convergiendo vamos a poder ser más independientes», opinó el funcionario. «Argentina fue durante años un país adicto a los déficits fiscales. Romper con esa adicción es difícil», definió.

Respecto al precio del dólar, el Palacio de Hacienda consideró que, en los niveles actuales, la moneda estadounidense «es más competitiva», y que si bien «durante junio hubo cierta tranquilidad», el Gobierno aún no sabe cuánto más influirá la devaluación en la inflación. La suba de precios de junio aceleró hasta 3,7% principalmente por efecto de la suba del dólar.

Ante la consulta de TN.com.ar, Sandleris dijo que «es muy difícil saber cuánto falta. Todos sabemos que las devaluaciones tienen traslado a precios pero varían. En julio va a haber todavía una inflación más alta de lo que querríamos aunque más bajo que en junio».

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