Nacionales Policiales

Detuvieron a policías y a un directivo del penal de Devoto por proteger a narcos peruanos

El penal de Devoto, allanado por orden de Bonadío.
En una causa derivada de un asesinato sicario, el magistrado detectó a un nievo capo apodado “El Bolongo”, que manejaba una nueva red desde la cárcel: sus dealers tributarían 40 mil pesos mensuales a la DDI y la comisaría local de Villa Fiorito. Los allanamientos continuaban esta tarde.
Fuente Infobae

Edwin Lener García Jara, «El Bolongo», había sido un delincuente de agallas considerables de vuelta en Perú, habitué de causas de robos: había sido detenido por intentar entrar a una casa en Trujillo a mediados de 2011. Un año después, en mayo de 2012, «Bolongo» se vioinvolucrado con una banda que intentó extorsionar al alcalde en la localidad de Quiruvilca, provincia de Santiago de Chuco; le exigían cien mil dólares para no masacrarlo a él o a su familia. En mayo de 2015, García Jara reapareció en la Argentina, con una cama en el pabellón 8° del penal de Devoto: la Cámara de Casación Penal le confirmó una condena de seis años por robo con armas y lesiones leves junto a dos cómplices.

Pero estar preso a los 27 años en un pabellón con más de 70 supuestos delincuentes de su misma nacionalidad no le impidió al «Bolongo» meterse de nuevo en problemas. Hoy por la mañana, luego de meses de escuchas telefónicas, el juez federal Claudio Bonadienvió a personal de inteligencia del Servicio Penitenciario Federal y a efectivos de la Policía Metropolitana a allanar el pabellón 8°. La sospecha: «Bolongo», desde la comodidad de un celular, aseguran fuentes de la investigación a Infobae, habría comandado una operación narco en Villa Fiorito y el asentamiento 1-11-14 del Bajo Flores.

El allanamiento debía empezar a las 8 de la mañana:comenzó una hora y media después. Por esto, el juezacusó al jefe de seguridad del penal de demorar el procedimiento y lo detuvo. No fue el único funcionario público preso en el operativo, que incluyó otros 15 allanamientos a cargo de la Policía Metropolitana en puntos como Fiorito, Castelar, Almirante Brown e incluso la cárcel de Ezeiza. La división Asuntos Internos de la Policía Bonaerense colaboró con Bonadio y la Metropolitana para individualizar y atrapar a un subteniente de la DDI de Lomas de Zamora y al comisario y  subcomisario de la seccional 5ta, todos ellos con jurisdicción en Villa Fiorito: las escuchas al «Bolongo» revelaron que habrían recibido un tributo de 40 mil pesos mensuales para vender droga en el asentamiento. Hay un policía prófugo, hoy intensamente buscado. Asuntos Internos allanó las casas particulares de los efectivos comprometidos.

El operativo arrojó ocho autos, un kilo de cocaína, varias dosis fraccionadas para menudeo, armas, 135 mil pesos 1500 dólares, 35 documentos DNI que son ajenos a los otros detenidos. Entre ellos está «Lolo», quien sería el principal dealer de García Jara en el terreno y el presunto enlace con los policías detenidos. El procedimiento en Devoto se repitió esta tarde, una requisa profunda al pabellón 8° que puede demorar más de cinco horas.

Bonadio, por su parte, recibió un dato inquietante a comienzos de esta tarde. El teléfono desde donde «Bolongo» se comunicaba y que fue la clave para desarticular a la banda no fue encontrado. Sin embargo, casi media hora después de la requisa, el teléfono se activó nuevamente: del otro lado de la línea se oyó cómo «Bolongo» alertaba a miembros de su banda para que descarten material.

La llegada a Fiorito de una nueva banda de peruanos es un síntoma de gravedad: lo mismo ocurrió en la villa Las Achiras semanas atrás con la banda encabezada por Richard Castillo Salazar, «El Mocosón», ligado al cartel del célebre narco Gerald Oropeza. «El Mocosón» cayó con fusiles de asalto y una cantidad notable de cocaína peruana de alta pureza. Es decir, los narcotraficantes peruanos ya comenzaron a expandirse fuera de las villas porteñas, con nuevos capos en busca de nuevas oportunidades.

Bonadio, por su parte, llegó al «Bolongo» por un movimiento migratorio en las estructuras narco, por así decirlo. Fue a través del expediente que investigó la violenta muerte de Diego Lucero, con doce procesados que están próximos a ser elevados a juicio. A comienzos del año pasado, Lucero fue acribillado de siete tiros en un bar de Balvanera a manos de un sicario: se presume que comandaba, sin tributar a capos como «Marcos» Estrada González, una parte del negocio narco de la villa 1-11-14.«El Bolongo», ya preso en Devoto, heredó el negocio: habría decidido bajar la intensidad de las operaciones en el Bajo Flores, apuntan fuentes judiciales, para mover el foco de atención a Villa Fiorito.

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