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Contactos del Gobierno con Alberto Fernández para que “ayude” en medio de la tensión económica

Luis “Toto” Caputo, el reaparecido ex ministro de Finanzas, fue uno de los cancilleres que intercedieron ante Alberto Fernández para que colabore con Hernán Lacunza, lo respalde frente al FMI y apoye -o no cuestione- su “plan”.

El “Messi” del mundo financiero según la sugerente definición deMauricio Macri, se vio con el candidato del Frente de Todos pero no fue el único que operó: Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, vía dirigentes del PJ, también le pidieron que ayude a Lacunza.

Los mensajes de Larreta y Vidal tuvieron una matriz similar: ambos mandaron a decir que Lacunza era tropa propia. “Decile que es mio, que yo respondo por él”, trasmitió el peronista que fue correo de voz entre el jefe de Gobierno y el candidato.

Fernández analizó las medidas con su equipo y consideró que toma uno de sus planteos: que la Casa Rosada, como le dijo a Mauricio Macri, admite que incumplió su compromiso con el FMI.

Más de una vez habló de “default encubierto” pero evitará esa palabra. Fernández sabe que una frase suya puede herir en un clima de incertidumbre.

A su lado circula un enfoque sobre Mauricio Macri, que está “muy golpeado, derrotado”, según los interlocutores que articulan entre ambos, algunos de los cuáles vieron al presidente en estos días.

En el equipo de Fernández hubo un análisis sobre las medidas y hasta se habló de que quizá hubiese sido saludable un feriado bancario.

Fue Caputo el que planteó la voluntad de renegociar los plazos. Fernández suponía que el “reperfilamiento” involucraría al FMI pero luego incluyó Letes y Lecaps.

En sus charlas, el candidato repite su mantra: los vaivenes de la crisis son responsabilidad del gobierno. Su aporte es el silencio.

Como cada episodio juega, el jueves generó ruido un tuit de Guillermo Nielsen que en el micro mundo de la política se interpretó como una opinión del candidato.

En calle México aclaran que no. “Nielsen habla por Nielsen, no por Alberto”. Hay que traducir, en clave política, esa frase cuando se proyecte el gabinete que viene.

Pero Nielsen, junto a Cecilia Todesca, lo escoltaron a la reunión con la comitiva del FMI que encabezaron Alejandro Werner y Roberto Caldarelli. ¿Porqué no asistió Matías Kulfas, que suele oficiar de vocero de Fernández? Hay razones mundanas detrás de los hechos políticos: Kulfas se casó hace unos días y no estaba, el lunes, en Buenos Aires.

Las esquirlas de la cumbre con los enviados del Fondo todavía rebotan.

“Esa reunión no es parte de una misión de revisión, hablemos para adelante”, dijeron los visitantes al arranque de una reunión en la que Fernández estuvo acompañado por Santiago Cafiero.En un momento Cardarelli dijo:

– Me llama la atención que no hable de inflación.

– Porque estoy con acreedores, no voy a hablar de mis debilidades, respondió Fernández con un dejo irónico.

Luego se liberó: planteó que la inflación era un problema enorme y que era un error entenderlo solo desde lo monetario sino que hay un problema de concentración de mercado.

Cardarelli validó, según la reconstrucción que hizo Clarín, y aportó datos.

– ¿Tu sabes que el 80% de los panificados están en manos de una sola empresa? – le preguntó a Werner.

Ocurre algo parecido, detalló el funcionario del FMI, con otros segmentos del complejo alimentario. Fernández se sorprendió con los datos y supo, después, que Cardarelli había leído un paper elaborado por Axel Kicillof sobre los factores de la inflación argentina.

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