Fue creada una fragancia que en contacto con la piel, segrega endorfinas, por lo que la persona se siente más animada y pierde el deseo de comer.
Ya se anotaron cerca de 6.000 mujeres en la lista de espera para comprar el nuevo perfume.
Los creadores recurrieron a la aromaterapia y la neurocosmética para desarrollar este aroma con ingredientes que, en contacto con la piel, segregarían endorfinas, la hormona de la felicidad.
Cuando al cerebro le llega el efecto de la hormona, la persona se siente más animada y se desprende del deseo de comer algo, lo que a menudo no radica tanto en una necesidad física, como en un pretexto psicológico.
Además de la endorfina, el perfume contiene cafeína, carnitina y otras enzimas responsables de la quema de grasa en el organismo humano.
Al finalizar los ensayos, los creadores del perfume llegaron a la conclusión de que el 75 por ciento de las mujeres que usaron el aroma se negaron a comer, mientras que el 70 por ciento declaró que el perfume cambió su relación con la comida.

