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Carrió lamentó la expulsión de la ex presidenta de Brasil

A su vez, la legisladora opinó que lo ocurrido en el país vecino no se trató de un golpe de Estado, como denuncian muchos

La diputada oficialista Elisa Carrió lamentó hoy la destitución de la ex presidenta de Brasil Dilma Rousseff, pero aclaró que a su criterio no se trató de un golpe de estado, tras lo cual el kirchnerista Guillermo Carmona afirmó que el impeachment fue una clara «ruptura del orden constitucional» en el país vecino.

Carrió, presidenta de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, expresó durante la sesión especial de este jueves que «el problema en Brasil» es que como Rousseff estaba apartada de la presidencia no podía acudir a la Organización de los Estados Americanos (OEA) para plantear su situación, porque ese organismo admite solamente a los estados, y ya había sido reemplazada por Michel Temer.

Frente a este inconveniente institucional planteado por Carrió, que pidió reformar la carta de la OEA, Carmona, vicepresidente de la comisión de Relaciones Exteriores, señaló que la destitución de Rousseff fue un «golpe en cuotas», que a su criterio debe ser repudiado «categóricamente«.

«El problema de Dilma, lamentablemente destituida, es que como es el Estado el que puede ir a la OEA, el que podía ir era el actual presidente Temer. Es una carencia terrible de la carta interamericana. Desde la Argentina todos juntos debemos propiciar una reforma a esa carta para casos en que esté afectada la democracia o haya eventuales riesgos de golpes civiles», sostuvo la líder de la Coalición Cívica-ARI.

Carrió y Carmona formularon estas declaraciones en el marco del debate sobre un proyecto de declaración, que establece que «frente a la situación de extrema dificultad en términos a la preservación del estado de derecho y la democracia representativa que afecta al pueblo hermano de Brasil» se reiteran una serie de principios democrácticos.

En relación con la situación de Brasil, Carrió subrayó que «el vicepresidente debe pertenecer al mismo partido del presidente para evitar situaciones que ya sucedieron en la Argentina» y advirtió que «estamos en un mundo donde vamos a vivir muchas de estas situaciones».

Carrió comparó la destitución de Rousseff con la del paraguayo Fernando Lugo, en 2012, de la cual recordó que «sucedió en 48 horas» y al respecto remarcó que «este no es el caso de Brasil».

«Lamentablemente, me gustaría que así fuera. Pero no lo es, porque en Brasil el jury está presidido por el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, hay medios y recursos y es un proceso que lleva muchos meses», destacó la diputada oficialista, para argumentar en contra de la tesis de golpe de Estado.

En este sentido, el kirchnerista Carmona indicó que «el oficialismo se ha resistido a calificar el impeachment como un golpe de estado» y que en el FPV-PJ, en cambio, creen y sostienen «categóricamente que se trata de un golpe de Estado parlamentario que resulta insuficiente calificarlo como blando».

«Es un golpe por cuotas, durante meses, durante años, orquestado por medios de comunicación hegemónicos, por sectores de la Justicia, en consonancia, en plena identificación con las operaciones mediáticas, con las iglesias electrónicas, con sectores de la economía concentrada», evaluó Carmona.

El diputado por Neuquén remarcó que frente a la situación de Brasil «no se puede mirar para otro lado» ni «manejarse en el abstracto plano de los principios», sino «denunciar con vehemencia que en Brasil se ha producido una ruptura del orden constitucional».

«El Gobierno de todos los argentinos ha sostenido que respeta los procedimientos institucionales adoptados en Brasil. Estamos escapando a la posibilidad de denunciar claramente la situación de golpe de Estado, estamos avalando una situación de gobierno de facto en Brasil que debería ser repudiada y estamos generando un antecedente absolutamente nefasto a futuro», dijo Carmona y acusó al Poder Ejecutivo de «subordinar la política exterior a la candidatura de Susana Malcorra a Naciones Unidas».

Por su parte, el diputado massista Felipe Solá expresó que «una cantidad importante, 61 sobre 81 senadores, votaron que cese el mandato de Dilma Rousseff, que sacó 52 millones de votos» y que «buena parte de estos senadores están altamente sospechados del entramado de corrupción que nació en el PT pero se extendió en todos los partidos».

«Ellos, los acusados, sacaron a una presidenta que no está sospechada porque se deshizo de siete ministros sospechados», sostuvo Solá y, aunque eludió referirse a un golpe de estado, agregó que en Brasil «han echado a una persona honesta, que no estaba confabulando en la corrupción». Señaló que «la Argentina está obligada como parte del Mercosur a reconocer el Gobierno de Brasil, porque se necesita seguir comerciando».

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