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Amplia satisfacción en la comitiva de Mauricio Macri tras la audiencia con el Papa

“Estamos muy conformes. Con esto se acaban las especulaciones”, aseguraron.
“Estamos muy conformes. Con esto se acaban las especulaciones”, aseguraron.
Fuente Infobae

«Con esto se acaban las especulaciones». La comitiva argentina que se agolpó en el amplio y calurosísimo despacho del embajador argentino ante la Santa Sede, a metros de la Plaza San Pedro, no podía disimular la satisfacción por el encuentro de poco más de una hora entre el papa Francisco y Mauricio Macri. «Con esto se terminó. Estamos muy contentos», repetían sonrientes.

Bajo un fuerte sol de otoño, y entre fieles de todo el mundo -muchos de ellos cordobeses-, el Presidente llegó a la sede de la embajada, sobre la Vía della Conciliazione, pasadas las 11.30 de la mañana de Roma, a bordo del Maserati azul eléctrico en el que se movió desde que llegó a esta capital italiana.

Durante poco más de media hora, se recluyó en uno de los salones del edificio junto a parte de la comitiva. El embajador ante el Vaticano, Rogelio Pfirter; la canciller, Susana Malcorra; el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete, Fulvio Pompeo; el secretario Legal y Técnico, Pablo Clusellas; el secretario de Culto, Santiago de Estrada; su segundo, Alfredo Abriani, y el vocero presidencial, Iván Pavlovsky, escucharon de boca del Presidente la reunión privada que mantuvo con Su Santidad en el estudio anexo del Aula Paulo VI de la Santa Sede.

(Infobae)

Primero charlaron Francisco y el mandatario a solas, y consumieron gran parte del tiempo, casi una hora. Al final, Juliana Awada, mujer del Presidente, y su hija Antonia, y Agustina y Valentina -hijas de los primeros matrimonios del Jefe de Estado y de la Primera Dama, respectivamente-entraron para intercambiar saludos. Antonia, como aseguró el propio Macri durante los veinticuatro minutos que duró su conferencia de prensa, fue la más ocurrente: le preguntó por su ropa, por «sus padres» y por la comida que consumía.

El Presidente le llevó una escultura del artista Alejandro Marmo que representa el diálogo interreligioso: los símbolos de las tres religiones monoteístas -la cruz, del cristianismo; la estrella de David, símbolo del judaísmo, y la medialuna del Islam- con material reciclable y unos rayos que simbolizan la luz sobre una base de madera, temas claves de la agenda mundial del Papa. El Gobierno está convencido de que con el encuentro de hoy se da vuelta la página y se desechan definitivamente las versiones y los gestos de tensión entre el Poder Ejecutivo y el Vaticano. En especial después de la audiencia de veintidós minutos entre ambos, de febrero pasado. Pfirter no lograba esconder la sonrisa.

En la delegación presidencial resaltaban algunos aspectos claves de las palabras de Macri sobre Francisco: su condición de «líder moral» y la concordancia en «trabajar por la cultura del encuentro». «Estamos muy conformes», abundaron. Según el mandatario, el Sumo Pontífice rescató el sinceramiento de las cifras de la pobreza y las figuras de la ministra Carolina Stanley y de la gobernadora María Eugenia Vidal, la dirigente más preciada por Cambiemos. «Estamos todos esperando su visita», pidió Macri respecto de un eventual viaje a futuro del Papa al país, después de la negativa de viajar a la Argentina en el 2017, anunciada por el Vaticano hace quince días.

El Gobierno se va mañana de Roma con lo que buscó con premura en los últimos tiempos, tras varios tiras y aflojes: el fin de la tensión con la Iglesia. «Fuerza y para adelante», precisó el Jefe de Estado que fueron las palabras papales en el saludo de despedida.

Pasado el mediodía de la capital italiana, Macri tiene previsto reunirse en el Hotel Meliá con todos los embajadores argentinos ante la Unión Europea.

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