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A pedido de EE.UU. «Mi Sangre» espió a Santos y a Chávez

En 2009 infiltró la primera campaña del actual presidente colombiano para conocer sus planes anti- terroristas y antinarcos. Luego investigó vínculos entre el Gobierno venezolano y la mafia rusa.
Fuente Ámbito.com

En noviembre de 2008 el colombiano Henry de Jesús López Londoño acordó con un emisario del Gobierno norteamericano infiltrarse en organizaciones narcos y grupos de exparamilitares colombianos que lavaban dinero proveniente del tráfico de drogas y otras actividades ilícitas a través de una red de empresas con contactos en los Estados Unidos. Lo hizo con la colaboración logística de la Homeland Security International (HSI-ICE), una de las agencias del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que se dedica a la investigación de las personas, el dinero y los materiales que prestan apoyo al terrorismo y otras actividades criminales. Durante los primeros meses efectuó tareas de inteligencia menores, reportando sobre las actividades de las bandas criminales en Antioquía.

Pero su primer gran trabajo llegaría a mediados de 2009. Le encomendaron infiltrar la campaña presidencial de quien había sido ministro de Defensa de Álvaro Uribe y aspiraba a sucederlo: Juan Manuel Santos. El interés particular de Washington era conocer con la suficiente antelación cuáles iban a ser los planes del por entonces postulante a presidente respecto a temas de altísima sensibilidad para las relaciones bilaterales y la región como narcotráfico, FARC y desmovilizados. La campaña presidencial de Santos se basó en promocionar la continuidad de la política de seguridad democrática, implantada durante los ocho años del Gobierno de Uribe. Henry enviaba la información directamente a un funcionario con oficina en Washington, que se constituía en su único nexo con la Agencia. La ayuda de los Estados Unidos a la postulación de Santos fue evidente. «Si los yankis quieren que Chucky sea presidente es porque puede garantizar la continuidad de las políticas de Uribe y no hay nada ni nadie que pueda impedirlo», le dijo a López Londoño un viejo amigo del partido Liberal. El 30 de mayo de 2010, Santos obtuvo el 46,56% de los votos válidos, por lo que accedió a la segunda vuelta electoral, en la que se impuso con un 68,9% de los votos.

Durante el segundo semestre de 2009 «Mi Sangre» trasladó parte de sus operaciones a la franja costera sobre el mar Caribe, donde operaban varias células de una organización paramilitar insurgente que preocupaba a las autoridades por su ferocidad. López Londoño reportó varias de sus actividades y contactos, desde su condición de informante secreto de las agencias federales estadounidenses. En diciembre de 2009 Uribe declaró públicamente a López Londoño culpable de los delitos de extorsión y conformación de esta banda criminal y reclamó públicamente su captura. Esa orden generó un cortocircuito entre los agentes de la DEA que operaban en Colombia y los de la ICE, que sabían del trabajo de su doble agente. A pedido de ICE, en mayo de 2011 «Mi Sangre» se trasladó a Venezuela, bajo la falsa identidad de «Rolando Suárez Rodríguez» donde infiltró al mismísimo Gobierno de Hugo Chávez Frías para establecer los posibles vínculos de funcionarios estatales con una organización integrada por miembros de la mafia rusa diseminados en varios países de Europa. Los reportes confirmaron los contactos, aunque nunca se logró determinar fehacientemente cuál era el objetivo de esta conexión.

Las pruebas

Toda la información detallada en esta nota se desprende del análisis de decenas de intercambios de mails y mensajes de texto entre López Londoño (o sus abogados) y, al menos, cinco funcionarios de diferentes agencias y dependencias públicas del Gobierno norteamericano, fechados entre 2008 y 2015 (algunos de los cuales se reproducen en esta página).

Entre los mencionados, se encuentran Roberto Luna (funcionario del Departamento del Tesoro de EE.UU.), Stephen Monks y Franck Burrola (agentes especiales de ICE), Jorge Rodríguez y Alex Navarro (agentes de la DEA en Bogotá) y Sergio Adame (alias «Pie Grande», supervisor de ambas agencias). Incluso estando preso en el penal de Ezeiza, López Londoño recibió en febrero de 2015 la visita del fiscal norteamericano Michael Nadler, acompañado por agentes de la DEA, quien lo interrogó sobre los diferentes «objetivos» a los que «Mi Sangre» debió infiltrar en la Argentina.

Habló «Mi Sangre»

Desde el Federal Detention Center de Miami, López Londoño explicó a Ámbito Financiero que «debió callar que era un agente de los Estados Unidos por respeto a los contratos firmados con ese país y a la confidencialidad que contienen». El exintegrante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) sostuvo que fue «víctima de una pelea entre la DEA y la ICE» sobre quién iba a supervisar sus actividades como informante confidencial. Al ser consultado sobre sus objetivos, «Mi Sangre» afirmó: «Entregué información de inteligencia sobre la estructura de las organizaciones, instalaciones de producción de cocaína, rutas del narcotráfico, actividades del lavado de dinero y la identidad de altos funcionarios involucrados en corrupción política en Colombia, Venezuela y Argentina». Por último, agregó: «Debido a la estrecha alianza entre la DEA y la Policía colombiana temía que se conociera sobre mis actividades. Si hubiera llegado a oídos de los carteles que me estaba infiltrando en sus filas, me hubiera costado la vida».

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