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“A Juan Castro lo mataron por un tema que investigaba”, dijo el actor Ramiro Blas, amigo del periodista

Juan Castro murió el 5 de marzo de 2004, luego de haber sido internado en el Hospital Fernández por las heridas que sufrió al caer del balcón de su departamento, ubicado en un primer piso. Tras descartar las hipótesis de intento de suicidio y homicidio, las pericias dieron cuenta de que un trastorno provocado por el consumo de cocaína, conocido como “delirium agitado fatal”, provocó su fallecimiento.

Sin embargo, Ramiro Blas (50) no lo cree así. “Lo mataron”, dijo el actor de la novela Golpe al corazón durante un reportaje que le realizó Gerardo Rozín en el programa Morfi, de Telefe. Y aventuró el motivo del supuesto asesinato: “Fue por un tema de los que investigaba”.

El conductor recordó entonces la existencia de “un mito” que vincula la muerte de Castro a una investigación que efectuaba sobre “políticos de altísima jerarquía”. Blas, quien fuera amigo del periodista, es tajante: “Sí, pasó eso. Fue eso. (Estoy) totalmente convencido. Estuve en una de esas previas reuniones a esa investigación”. No obstante, evitó dar detalles.

Sí contó que fue a visitarlo al Hospital Fernández, horas después de su caída. “Cuando llegué, me llamó la atención cómo estaba todo vallado. Tuve que presentar documento y el carné de la radio para poder entrar a ver a mi amigo. No entraba fácil ese día. (Era) mucho para un accidente. Y había un interés sobremedido de gente del Gobierno de ese momento (Néstor Kirchner), porque había gente en el Hospital Fernández, del Gobierno… preocupados… Me pararon”.

Según Ramiro, esa “gente del Gobierno” estaba “con la familia” de Juan Castro. En ese momento Luis Pavesio, la pareja del periodista, y su hermano gemelo, Mariano Castro, se acercaron a verlo. “Lloraban, y dijeron: ‘Ya está, ya está’. ‘¿Qué cosa ya está?’. ‘Está prácticamente muerto…'”.

Ramiro Blas dio sus primeros pasos en el medio artístico como modelo: su primer desfile fue también el debut de Juan en la pasarela, en 1988. “Era mi amigo, de toda la vida. Pasé por todas con él. Fui su compañero en cada una de sus andanzas”. Y destacó “los huevos que tenía” el periodista, al punto de “pararse frente a una cámara y decir: ‘Señores, soy gay’, o ‘Señores, hace un día que estoy metido sin dormir, con esta bolsa de cocaína, ayúdenme'”. Blas indagó: “Tenía unos huevos así… ¿A vos te parece que ese tipo a los dos días se va a suicidar?”.

El actor de la ficción de Telefe descarta de plano un suicidio de su amigo. “Si Juan se hubiera querido suicidar, lo hace en grande: se enarbola en la bandera multicolor y se tira del Kavanagh. Un poco más de glamour, no de la terraza de su primer piso…”. “Y la versión oficial te genera dudas”, lo consultó Rozín. “¿Cuál es la oficial?”. “Que él estaba mal”. “No, no. No es que hay dudas: es un no rotundo. No es que no lo creo: no existió. Las creencias son creencias; los hechos son hechos. Eso es mentira. Una mentira (tan grande) como un país”.

Días después de la muerte de Juan, Ramiro estaba en su auto cuando fue asaltado por dos hombres que, a punta de pistola, le robaron “todo”. Antes de irse, uno de los delincuentes le pidió un autógrafo: “Para mi vieja”, le dijo. Y además, le dejó una advertencia; más bien, una amenaza: “Sabemos a qué colegio van (tus hijos) Valentino y Bruno. Ni con María, tu mujer, abras la boca. Es un tema que se terminó. ¿Está claro?”.

Blas sintió que “fue más que un robo”. Y pese a que atravesaba un gran momento laboral (hacía radio y televisión), vendió todo: al mes estaba viviendo en España.

—¿Vinculás una cosa con la otra, la muerte de Castro con el robo y las amenazas?

—No hay casualidades… No sé si las hubo, pero estuvo una al lado de la otra.

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