Sometidos nuevamente al régimen zamorista

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Por Juan Pablo Suárez

Falta poco, en un par de meses será Gobernador nuevamente Gerardo Zamora, por lo menos al decir de la opinión pública, de ciudadanos que aunque legos en el análisis de la cosa política sienten que no hay opción. El zamorato reinante en esta comarca desde tiempos casi inmemoriales volverá a alzarse con la victoria, el trono y sus mieles.

Es que Santiago del Estero parece ser un avatar eterno, infinito e interminable, una especie de “Inframundo” caótico ya que si alguien imaginara el infierno podría hacerlo con esta urbe. Un lugar donde todas las pesadillas se pueden cumplir, y que aunque se desgañotara uno pidiendo auxilio, el mismo nunca llegará, nadie vendrá a prestar el socorro de quienes lo necesitan, un páramo donde se practica la sodomización, el asesinato, el desmembramiento y la persecución de los seres que los amaban, haciendo a los proveedores de justicia socios en el abuso.

Mientras tanto el único hombre que podría cambiar las cosas se encuentra lejos, demasiado lejos, tanto que no escucha las suplicas. Quizás…. la historia nos jugó una mala pasada y el tan mentado “FEDERALISMO” que según cuenta la leyenda triunfó en el país en los años  de conformación de la república y es la forma de gobierno que hoy rige, nos es esquivo en este lugar maldito. Alguna culpa debemos estar pagando quienes vivimos aquí, de otra forma no se entiende porque un pueblo pueda ser tan vulnerado en sus derechos y sus responsables tan privilegiados. “ES LA POLÍTICA” aseveran los expertos toda vez  que se interroga sobre la excelente salud de la que gozan los tiranos.

Pero además hay una mujer. Dicen de ella que es “LA RESERVA MORAL” de nuestro país, por consiguiente sería lógico pensar que la cantidad no alcanza para la enorme suma de kilómetros que nos separa del poder central y la rectitud aquí, no tiene reserva ni fiadora. Debemos inferir entonces que todo habitante que pise este suelo sólo tiene derecho a ser perseguido, hostigado, demandado, encarcelado, muerto y desmembrado sin juicio justo. Sólo a eso tendremos derecho quienes habitemos este averno sin esperanzas porque “ES LA POLÍTICA” y ella, nos pide tiempo, sí, tiempo para soportar estoicos diversas cataduras relativizándolas aunque nos arranquen a un hijo, un padre o simplemente las libertades más básicas e indispensables, mientras mandan desde la gran ciudad a ladrones de huevos a cuidar gallineros.

Redundar en ejemplos y dar nombres repetidos hasta el hartazgo sería empalagoso, en oportunidades se cansan los hombres de gritar las aberrantes acciones de sus congéneres. El “ES AQUÍ Y AHORA, SÍ SE PUEDE” llega como eco lejano, esperanzas de principio de los tiempos que se escurren entre los dedos mientras una nueva etapa zamorista se agiganta inexorable, más real, más palpable que nunca. Entre tanto, nuevos futuros  muertos esperamos nuestra suerte, sentados ante lo inapelable, quizás no lo sabemos pero ya estamos signados, sólo resta esperar donde caiga la bala.

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