Dolor en Boca: murió Roberto Cabañas

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El ex futbolista paraguayo Roberto Cabañas, de recordado paso en Boca Juniors en la década del ’90, murió hoy a los 55 años en Asunción, informó su familia. “Falleció de un infarto. Estamos muy dolidos acá en la familia“, contó su hermano Valerio, quien dijo que la muerte ocurrió cuando “salía del baño” a la 0.15, en su casa.

El familiar dijo a una radio paraguaya que el ex jugador de la selección “no estaba enfermo ni tenía problemas” de salud y que actualmente se estaba entrenando para jugar al showbol contra Argentina.

Cabañas, padre de cuatro hijos, jugó en Cerro Porteño, New York Cosmos de Estados Unidos, América de Cali, Brest de Francia, Olympique de Lyon, Boca Juniors, Barcelona de Ecuador, Libertad, Independiente Medellín y Real Cartagena de Colombia. Con la “Albirroja”, asimismo, participó del Mundial de México 1986, en el que marcó dos goles en el empate 2-2 ante Bélgica.

En Boca, donde se coronó en el torneo Apertura 1992 y dio la vuelta olímpica de rodillas, fue muy recordado por su estilo “picante” y su guapeza en los campos de juego, sobre todo en los duelos ante River Plate.

“Boca tuvo miles de jugadores de calidad, pero no creo que un futbolista sienta como yo sentí esa camiseta”, contó Cabañas en el libro de entrevista “Desde el alma”, de Marina Zucchi. Además, enfatizó: “Yo dejaba el alma, un profesional 100 por ciento. No dejaba un balón perdido. ¿Eso es agresivo? Bueno, era agresivo porque en ningún libro de reglamento de la FIFA dice que solamente los defensores tienen que pegarle a los delanteros”. “Que me lleguen a catalogar como quieran, pero yo cumplí con eso que cantan de que la camiseta se tiene que transpirar. Puedo haber sido mal jugador o no, pero honesto como nadie con esa camiseta”, remarcó.

Cabañas, quien en aquella época se ufanaba de hacer mil abdominales por día, se autodefinía como “pillo, provocador” y señalaba que “poner nervioso al rival para sacar ventaja” era una de sus características.

“Era tramposo, no quería perder. De chico a mis padres no les gustaba que jugara porque siempre estaba golpeado. Al otro día no podía ir al colegio porque tenía el tobillo hinchado o porque me fracturé dos veces el brazo izquierdo. Me amenazaban con que no iba a jugar más al fútbol y con que me iban a internar en un colegio. No pudieron conmigo”, afirmó.

Sobre sus duelos ante River, recordó: “Jamás me voy a arrepentir de haber dicho que ellos eran gallinas y nosotros hombres”. “Hasta que me muera voy a ser de Boca Juniors“, completó Cabañas.

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